El conocido sistema de boletas de papel y urnas de cartón volverá a usarse en las elecciones de hoy a pesar de que la Casa Rosada esperaba contar con la boleta electrónica para votar este año, una iniciativa que tratará de reflotar para las presidenciales de 2019. El proyecto que establecía el uso de la boleta única electrónica (BUE) en todo el país quedó trabado en 2016 en el Senado de la Nación, donde los gobernadores del PJ plantaron bandera en contra de la reforma del sistema y lograron clausurar el debate.

 

La propuesta del Gobierno Nacional, cuyo diseño estuvo a cargo del secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, fue centralmente el uso en el cuarto oscuro de una máquina que imprime una boleta con los nombres de los candidatos que el votante elige previamente de una pantalla táctil. Lo que la oposición criticó con mayor énfasis fue la instalación de un chip o código QR en la boleta para un escrutinio digital, es decir, un conteo a través de un sistema similar al de la lectura de un código de barras.

 

Por su parte, la Casa Rosada sostuvo todo el tiempo el argumento de que el sistema actual es obsoleto y vulnerable a distintos tipos de trampas como la adulteración de las actas o el robo de boletas. A disgusto y forzado por su condición minoritaria en el Senado de la Nación, el oficialismo aceptó mantener el conteo manual pero eso no alcanzó para que la ley se aprobara, por lo que podría volver a intentarlo una vez pasadas las elecciones de octubre.

 

La reforma del sistema electoral fue una promesa de campaña del presidente Mauricio Macri y un compromiso asumido junto a los líderes del Frente Renovador, Sergio Massa, y del GEN, Margarita Stolbizer, luego de las denuncias de fraude y las demoras del escrutinio de la elección de Tucumán en 2015. En 2016, y con el aval de la Cámara Nacional Electoral, Macri envió el proyecto a la Cámara de Diputados, donde Cambiemos, el Frente Renovador, el GEN y el Bloque Justicialista lo retocaron y lo aprobaron con 152 afirmativos contra 75 negativos del FpV-PJ y del Frente de Izquierda. Sin embargo, cuando el proyecto llegó al Senado a fines de octubre, el bloque mayoritario del PJ-FpV, encabezado por Miguel Pichetto, anticipó que le haría cambios como la eliminación del chip en la boleta y el establecimiento del conteo manual, lo que demoraría la sanción de la ley.

 

Al Gobierno le disgustó esa resistencia inicial pero aun así confiaba en el éxito de su iniciativa por las negociaciones que encaró el ministro Rogelio Frigerio con los gobernadores del PJ. Pero los cálculos del oficialismo fueron errados: los números no alcanzaron y el proyecto quedó dormido. Si el oficialismo retoma su iniciativa después de las elecciones deberá calcular que seguirán los mismos gobernadores que enterraron el proyecto, aunque podría tener un número mayor de bancas propias en el Senado. Llamativamente, un caso igual, pero con actores políticos accionando a la inversa se dio en Corrientes. La Boleta Única Electrónica para las municipales de la Capital, impulsada por el FpV, se frustró por la resistencia de Cambiemos.