Con rigurosa puntualidad la orquesta sube al escenario disponiéndose a brindar su concierto, con la anuencia de la libertad acústica de “La ballena azul” del CCK. Ante el auditorio colmado de espectadores se oye el ritual de afinación y luego aparece su joven directora Andrea Fusco para dar inicio a una velada de neto espíritu chamamecero.

Organizado por el Instituto de Cultura de Corrientes, a través de su Dirección de Artes Escénicas, el día tiene una connotación histórica: el 167° aniversario del fallecimiento del Libertador José de San Martín. “El José correntino”. Y desde “Allá ité”, del invaluable Pocho Roch, surge la propuesta chamamecera para todo el país con los sonidos de instrumentos populares en maridaje perfecto con los sinfónicos. Algunas obras fueron arregladas por músicos de la Sinfónica como Martín Pedrozo (“Puente Pexoa”), Osvaldo Burgos (“Allá ité”) y otras por Nini Flores (“Lágrima”, “Estancia La Isabel”, “Tita” y “Canto a mi terruño”). El público expectante, silencioso pero activo reconoce y aplaude la nostalgia hecha sonido.

En la segunda parte se oye el concierto para bandoneón y orquesta en tres movimientos de Richard Scófano con el artista en el instrumento y acompañado por Alfredo Minetti en piano.

“Es un día histórico. Hay mucho trabajo detrás de esto. Queremos revalorizar nuestra identidad”, declaró exultante Andrea Fusco, al finalizar el concierto que duró unos 75 minutos. El bis erizó la piel de los provincianos y enamoró a los presentes que tarareaban y movían sus pies al ritmo del himno chamamecero: el “Km 11”. Y como si eso no bastara, a pedido del público, la directora redobló la apuesta. Pero esta vez invitando a todos a sumar su voz.

Es que el chamamé está en los hijos de este suelo y tanto en la capital del país, como en muchos otros rincones, escuchar un sapucay cada vez es más común.

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