La coordinadora de la Red de Derechos Humanos de Corrientes, Hilda Presman, adelantó que “se realizó una reunión con la juez de Ejecución, Teresa Zacarías, para ver la posibilidad de que intervenga en esta cuestión y poder concretar una mesa de diálogo con el Ministro de Seguridad y el titular de la Jefatura, para que realicen sus observaciones respecto a las actividades que desarrollan los talleristas de forma voluntaria en la Penitenciaría.

Días atrás la Red de Derechos Humanos de Corrientes dio a conocer que desde febrero, por orden de las autoridades provinciales, los internos de la Unidad Penal Nº 1 no pueden acceder a  los talleres educativos que ofrecen diferentes profesionales de forma voluntaria en la Penitenciaría.

 En comunicación con EL LIBERTADOR la coordinadora de la Red de Derechos Humanos de Corrientes, Hilda Presman, adelantó que “se realizó una reunión con la juez de Ejecución, Teresa Zacarías, para ver la posibilidad de que intervenga en esta cuestión y poder concretar una mesa de diálogo con el Ministro de Seguridad y el titular de la Jefatura, para que realicen sus observaciones respecto a las actividades que desarrollan los talleristas de forma voluntaria en la Penitenciaría.
“Estamos en una situación donde no conseguimos respuestas porque nadie nos planteó que están prohibidos los talleres,  hay una situación de falta de diálogo, inercia negativa que hace que no podamos ingresar”, señaló Presman, a lo que agregó: “Como no puedo ingresar con la credencial de la Red de Derechos Humanos, estoy ingresando porque soy colaboradora del Comité contra la Tortura, pero hasta ahora no se desarrolla ninguno de los talleres y esto preocupa seriamente porque en realidad hay actividades con las que hay que cumplir; tenemos compromisos culturales con el Museo de Artesanías, con el que venimos generando vínculos laborales con actividades en feria y los internos no están pudiendo trabajar”.
“Lo que es serio en este momento es que no estamos pudiendo aprovechar con el conjunto de internos y talleristas voluntarios el espacio físico que tenemos en el Penal, es decir las instalaciones con las que contamos, el equipamiento y las herramientas. No tenemos un espacio de trabajo o donde puedan ingresar los talleristas y desarrollar las actividades con los propios internos”, precisó y detalló que “las actividades que se ofrecen son de promoción de derechos y de educación no formal, que no se superponen con actividades educativas, porque asisten quienes no están desarrollando otra actividad educativa y que de alguna manera son complementarias y que apuntan a fortalecer los lazos entre el adentro y el afuera, los vínculos sociales y generar posibilidades de reinserción laboral en el futuro”.
Finalmente, expresó que quizás existe una confusión por parte de las autoridades, que creen que se superponen las actividades con las clases del nivel primario o secundario, por lo que manifestó que “es necesario reunirse con el Ministro de Seguridad y el titular de la Jefatura, para explicarles en qué consisten los talleres y que ellos hagan las observaciones pertinentes. “No queremos pensar que nos ponen palos en las ruedas, sino que planteándolo en un sentido positivo, creemos que sólo se trata de falta de diálogo”, concluyó.