Entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2016 hubo 290 femicidios en el país y, como consecuencia, 401 hijos perdieron a sus madres (242 de ellos menores de edad). Las cifras corresponden a un nuevo informe que dio a conocer La Casa del Encuentro.

 

El relevamiento da cuenta de un crecimiento en el número de asesinatos de mujeres, que en 2015 llegó a 286. Y la estadística, se mantiene: cada 30 horas en promedio una mujer es asesinada en el país por su género.

 

Las cifras, que no sólo representan números, sino vidas que ya no están, cobran especial relevancia a semanas de celebrarse el Día Internacional de la Mujer. En este marco, el próximo 8 de marzo, mujeres de todo el mundo convocaron a una huelga y movilización como forma de protesta ante la escalada de violencia machista a nivel global.

 

Por primera vez desde que el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, (en honor a la joven jujeña asesinada a golpes por quien fuera su pareja y padre de su hija, José Manuel Alejandro Zerda, quien está en libertad desde 2013) se dedica a la publicación de las estadísticas, el acto se llevó a cabo en el Senado de la Nación.

 

En el quinto piso del anexo de la Cámara alta se dieron cita la titular de la ONG, Ada Beatriz Rico, acompañada por el Defensor del Pueblo porteño Alejandro Amor, y los senadores Juan Manuel Abal Medina (PJ-FpV), y Jaime Linares (GEN).

 

La gran ausente de la jornada fue la extitular de La Casa del Encuentro y actual presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM), Fabiana Tuñez. La funcionaria tuvo que salir a dar explicaciones la semana pasada, luego de que Jefatura de Gabinete borra $ 67 millones de la partida asignada a la CNM, y decir que se trató de un “error”.

 

Entre los datos duros del informe se destaca otra de las estadísticas que se mantiene en materia de femicidios, y es que la mayoría de las mujeres (102) fueron asesinadas por su esposo, pareja o novio.

 

Del total de mujeres asesinadas, 10 estaban embarazadas, y 31 sufrieron signos de abuso sexual antes de su morir. La mayoría de ellas tenía entre 19 a 30 años (102 casos), y entre 31 y 50 años (103).

 

Respecto de los femicidas, 49 de ellos se suicidaron después de cometer el asesinato, 19 pertenecen o pertenecían a las fuerzas de seguridad, y 18 tenían orden de exclusión del hogar.

 

De los 290 casos, sólo en 28 hubo denuncias previas por violencia de género, lo cual muestra una baja tendencia (aproximadamente 1 de cada diez casos) de las mujeres a denunciar a los victimarios, que merece ser tenida en cuenta.

 

Otro dato interesante, y que persiste respecto a informes anteriores, es que en un 62% de los casos, las mujeres fueron asesinadas en el lugar donde debían sentirse protegidas: su hogar.

 

Pero además, fueron halladas muertas en zonas descampadas o parques 29 mujeres. 24 en la vía pública. 10 al costado de la ruta. 3 en pozos y otras 3 en basurales. También hubo muertas en un penal y arrojadas por una ventana.

 

Lo único que cambió, fue la modalidad. En 2016, la cantidad de mujeres asesinadas a puñaladas (80) superó a las que fueron muertas por balazos (72). Pero también hubo muertas a golpes, estranguladas, incineradas, ahorcadas, degolladas, descuartizadas y ahogadas.

 

Según el relevamiento, la mayor tasa de femicidios -cada cien mil habitantes- se dio en Jujuy (1,63), seguida por Tierra del Fuego (1,57). En tanto, en la Provincia de Buenos Aires se registraron 90 casos, seguida por Córdoba (30), y Santa Fe (26).

 

No quedaron atrás los reclamos al Congreso. Implementación del Cuerpo de Abogados para Víctimas de Violencia de Género, y aprobación de los proyectos de Ley Brisa y de Pérdida Automática de la Responsabilidad Parental del Femicida Condenado, fueron elevados en los pasillos de un Congreso que, mientras 290 mujeres eran asesinadas, no se hizo espacio en su agenda para este debate.