A pesar de una etapa difícil entre 1999 y 2002, aseguran que esta forma de expresión sigue firme y en crecimiento. Artistas opinan que existe un estilo correntino y que los ciudadanos valoran y aprecian las pinturas en los muros. 

Los murales se erigen desde hace más de 25 años como una de las muestras artísticas más importantes y representativas de la ciudad. Desde el surgimiento del movimiento en Corrientes a finales de los 80 y comienzos de los 90, en la primera década tras el retorno de la democracia, las obras se extendieron en distintas zonas, llegando a cerca de 100 sólo entre las cuatro avenidas, según un relevamiento hecho hace poco tiempo.
El actual director de Cultura del Municipio y uno de los precursores del muralismo en la ciudad, José Kura, y la jefa del Departamento de Arte Público, Daniela Almeida, dialogaron acerca del devenir histórico del muralismo local y también sobre los trabajos actuales.
Kura recordó el comienzo del grupo “Arte Ahora” y el proyecto “Corrientes, ciudad de los murales”. En este sentido, el artista contó que “los murales iniciaron en un contexto muy difícil porque estaban más ligados a las cuestiones políticas y partidarias, llenas de prejuicios”.
En ese marco de ciertos prejuicios, el muralismo llegó a la ciudad con una adaptación propia, marcada por la cultura correntina y también por el estilo y la visión de los artistas que participaron del proyecto. La primera obra fue en 1991, con la realización del llamado “Gran Mural”, ubicado en la plazoleta Italia, sobre uno de los muros del convento San Francisco. Obra que se derrumbó en 2007 y tuvo que ser reconstruida.
Con casi 100 metros lineales, significó el puntapié inicial de una práctica que se mantiene vigente y que, aseguran, que continuará creciendo. En este sentido, Kura relató que “en los 90 se inició con mucha fuerza pero cuando llegó la intervención federal (1999) todo eso se frenó y hubo un gran retroceso en lo artístico, incluso con murales que fueron tapados”.
Este fue, según los artistas, el periodo de menor desarrollo del muralismo, un movimiento que recobró fuerzas con el retorno de la estabilidad institucional a fines de 2001. “Se hicieron más murales en estos años que en la década del 90”, aseguró Kura. Por su parte, Almeida opinó que “puede parecer que se hicieron muchos más en ese momento porque fue el inicio y se dio con mucha fuerza”. Además, advirtió que “muchos se encuentran en el interior de edificios públicos”.
Aseguran que existe una forma correntina de muralismo, que parte de una base de la actividad desarrollada en México pero con la adaptación temática y de estilos de los artistas locales y regionales. “Fuimos como una cuna del muralismo, porque después se extendió a otras provincias y países limítrofes”, destacó Kura.

Crecimiento
Más allá del estilo particular de cada obra, destacan la vigencia que tiene el muralismo en la ciudad. “La gente lo tomó como propio”, expresó Daniela Almeida. Kura, por su parte, sentenció: “Los murales llegaron para quedarse, representando la historia, la fe, la música y la lengua de Corrientes”.
Además, aseguran que las obras en general son respetadas y se registran pocos casos de vandalismo, siendo los fenómenos meteorológicos el principal motivo de deterioro de los murales y las esculturas.
En este marco, advierten que los cambios políticos condicionan de cierta manera al arte, aunque éste no plasme una cuestión partidaria directamente. Al respecto, Almeida expresó que “qué figuras históricas se rescatan y cuáles no en cada momento, es una cuestión política y que tiene influencia”.
Respecto de los posibles cambios que puedan darse a futuro en este tipo de expresiones artísticas, Almeida y Kura coinciden en que “el arte es soberano”. En este sentido, buscan incorporar nuevas herramientas y expresiones a partir de los encuentros que se realizan en la ciudad de manera continuada, al menos uno por año. A partir de estos eventos buscan, además, extender el muralismo a los barrios y anhelan utilizar esta forma artística como herramienta de inclusión e integración vecinal en algunos sectores carenciados.

 

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