El frío afecta la actividad de los mosquitos adultos, pero sus huevos pueden sobrevivir a bajas temperaturas durante varios meses.

Cada época del año trae aparejada una preocupación para la salud. Con el invierno todavía dando muestras de vigor, el resfrío, la gripe y las enfermedades respiratorias siguen acaparando la atención. La epidemia de dengue, que en la última temporada dejó 11 muertos confirmados y un 50% más de infectados que la de 2009, parece lejana. Pero la relajación que provoca la ausencia del mosquito adulto a causa del frío no debe derivar en el abandono de los hábitos de prevención dentro de casa, ya que los huevos pueden sobrevivir varios meses a bajas temperaturas.

La epidemia se detuvo ya entrado el otoño, dado que el frío afectó la actividad de los insectos adultos, que funcionan como vehículo del virus al trasladarlo de una persona infectada a una sana. La población de mosquitos queda entonces en estas épocas reducida a los huevos que sí soportan el frío y que por lo general resisten pegados en las paredes de los recipientes. “Muchos suelen morir por diversas circunstancias: temperaturas elevadas por exposición del recipiente al sol, depredadores artrópodos que se los comen, o recipientes con huevos pegados que fueron descartados o bien lavados por el hombre, etc.”, explica Nicolás Schweigmann, líder del Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, en la última entrega de reflexiones ambientales urbanas, que elaboró junto a los investigadores Hernán Solari (FCEyN -UBA) y Leonardo Walantus (FCEQyN-Universidad Nacional de Misiones).

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¿Pueden algunos de esos huevos estar infectados? Ante la consulta deClarín, Schweigmann responde que sí, pero que no es el mayor problema ahora porque “en general lo que ocurre es que los pocos inmaduros de mosquitos infectados no llegan a sobrevivir y no hay transmisión al iniciarse la primavera.  Ahora, la tendencia es que con el tiempo (quizás muchas futuras epidemias) pueda adaptarse, en la medida que sigamos permitiendo siga ingresando al país y circule entre nuestros mosquitos. Es otra razón por la cual es necesario incentivar la prevención“, enfatizó.

La temperatura ideal para la reproducción del Aedes aegypti es de 25 a 27 grados, aunque a partir de los 20 las condiciones ya les son favorables. Por eso es imprescindible actuar antes. “La inacción por parte del hombre permitirá que los mosquitos vuelvan a aumentar a niveles riesgosos. La situación peligrosa debida a las elevadas abundancias de mosquitos en los domicilios de la región se viene repitiendo año tras año desde hace más de dos décadas”, advierten los especialistas, que celebran las iniciativas de prevención invernal como la encarada por el Ministerio de Salud bonaerense, con promotores que trabajarán puerta a puerta en domicilios de toda la Provincia para identificar criaderos y ofrecer información a los vecinos sobre el vector, que además de dengue transmite zika, chikunguña y fiebre amarilla.

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“El peligro del mosquito Aedes aegypti es todo el año. Si no abordamos la política de prevención en el invierno y no acabamos con los huevos del mosquito perderemos la batalla”, afirmaba a fines de abril el ministro de Salud Jorge Lemus. En la reflexión, los especialistas sostienen que, en realidad, los hábitos de prevención “no constituyen acciones bélicas y que debieran sostenerse solidariamente a escala de manzana durante todo el año”.

A cada estación les corresponden acciones particulares. Durante las épocas frías hay que eliminar todo posible criadero: cualquier recipiente que permita acumulación de agua, por más pequeño que sea (hasta una tapita de gaseosa puede serlo). Y controlar los huevos pegados en las rejillas de los desagües echándoles agua hirviendo.

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Esas son conductas que es deseable que adquieran los vecinos, comprometiéndose a tener manzanas libres de criaderos los 365 días del año. El estado, sostienen los especialistas, debe hacer lo mismo para que las manzanas donde se encuentran los edificios públicos (escuelas, hospitales, etc.) se encuentren libres de “refugios” que permitan al mosquito reproducirse.

“Solo con la participación activa y solidaria de los vecinos y del estado se podrán lograr ambientes seguros. Las intervenciones mediante controles químicos suelen desestimular la participación ciudadana. En caso de no llevarse a cabo las medidas de prevención en forma sostenida estaremos en riesgo nuevamente durante los próximos veranos“, concluyeron.